OJOS






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Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
Creado a partir de la obra en http://lafragu.blogspot.com/.
Con el tiempo y la experiencia hemos aprendido a viajar ligeras de equipaje,cosa que hace mas fácil la aventura..Como siempre muy temprano y antes de que el sol empiece a ser implacable nos pusimos en ruta...Hoy nos vamos a Lita.. 


Lita es una pequeña población que  encuentra ubicada en la Cordillera Occidental a 100 Km. de la ciudad de la Ibarra, a 280 Km. de Quito y 92 Km. de San Lorenzo (Provincia de Esmeraldas). Es el sitio geográfico de confluencia de tres provincias Imbabura, Carchi y Esmeraldas.
Allí nos espera mi amigo Bolívar Guerrero, "Tío Bolo" para los amigos,que tiene en propiedad  una hacienda de 337 hectáreas donde además de frutales y ganado  linda con las tierras de los Awas,nacionalidad indígena de estas tierras que siguen siendo de los pocos no contactados que habitan aquí.
 Está en la zona de amortiguamiento de la Reserva Ecológica Cotacachi – Cayapas por lo que manifiesta una gran expresión de biodiversidad representada por una amplia gama de orquídeas, árboles maderables, diversidad de aves, animales y una gran cantidad de especies de mariposas...
Pero lo mas peculiar de la hacienda empieza justo a la llegada..
Dejamos los jeep al final de un sendero que termina en un barranco profundo, que ruge por el sonido del río que lo cruza..Al fondo la hacienda.




La única forma de ingresar es atraves de una tarabita que cruza este barranco de mas de 600 metros de largo  a mas de 200 metros de altura...No hay camino alguno,con lo cual tanto las personas y los enseres teníamos que lanzarnos al vacío para llegar a destino,Bolo nos estaba esperando y nos dio los consejos principales de seguridad...Ahora a volar!!













Una vez hemos cruzado ( Y no hay que tener miedo,que es super seguro) nos dirigimos a la casa principal de la hacienda,construida en madera y en altura para evitar que los animales se instalen junto al personal...Bolo no da las ultimas instrucciones y salimos de ruta.





Botas de agua y machete son imprescindibles para andar por estas tierras,tras una caminata de mas de una hora....


llegamos al río que nos espera crecido y revuelto..







Guantas,guatusas,armadillos son animales comunes en esta zona,vimos huellas y decidimos seguir mas adelante hasta una zona donde el agua sale clara y remansada en piscinas naturales para el baño..Aquí podía ser peligroso,no tanto por los animales sino por la fuerza del río y porque es un lugar donde suelen habitar las boas.






Sin duda mereció la pena caminar media hora mas para llegar a estas piscinas naturales donde nos quitamos el calor y el polvo del camino..











Refrescante baño y spa natural..Ahora hay que volver y todo lo que bajamos para llegar hasta aquí,ahora hay que subirlo,así que ánimo que por delante queda mas de una hora de camino...
 Cuando llegamos a la hacienda estábamos muertas de cansancio y de hambre,así que Luzmila (la cocinera que tiene Bolo )  empezó a avivar el fuego..



 Todo se hace a leña,desde el arroz hasta el café y la verdad es que lo tiene bastante organizado...
Nos sentamos a conversar con Luzmila (que no le gusta salir en las fotos) mientras nos refrescabamos con aguado de limón y esperábamos un delicioso platillo de gallina de campo con yuca,arroz y encurtido.


  
Estomago lleno es momento de limpiar las botas para que se sequen y estén listas para el día siguiente.. En estos sitios siempre hay cosas que hacer,l@s hiperactivos se lo pasarían bomba..


Y también para curar algún que otro rasguño que nos hemos hecho en el camino...


 Momento para descansar, conversar y planificar la ruta de la mañana siguiente...



 Nos fuimos pronto a dormir,no sin antes revisar bien botas y ropas colgadas para evitar la picadura de estos amigos que tanto abundan por aquí.


En la hacienda,no hay luz eléctrica y el alumbrado se hace con una pequeña planta de gasóleo,que da lo justo para cuatro bombillas y dos enchufes,no hay señal de móvil,ni radio,ni televisión (aunque la antena en el tejado de la casa queda muy mona),con lo cual Bolo esperó unos 10 minutos desde que nos acostamos para apagar y ....La oscuridad se hizo presente en toda la extensión de la palabra,no se veía ni la punta de los dedos y los sonidos de la selva empezaban a hacerse dueños de la noche... Pero era tal el cansancio, que dormí de una hasta las 5 y 30 de la mañana que me levante a hacer fotos al magnifico amanecer amazónico....











Tras el desayuno,nos fuimos a recolectar naranjas y palmito...El famoso palmito que se come en ensalada y que aquí crece de forma salvaje..


Bolo trajo dos palmitos para hacer ceviche y nos enseñó como se pela para sacar la carne blanca ..

  




Y lo que son las cosas... De repente la cámara se apago y me quede sin batería..Muerta. Comimos y emprendimos el viaje de vuelta..Otra vez cruzamos en tarabita para llegar a los jeep,pero en esta ocasión de espaldas y grabando en mi retina el espectacular paisaje.
La aventura,el dinamismo y la simpatía de Bolo,hace que no tardemos en volver a visitarle,pues no pudimos ver ni la cuarta parte del paraíso en el que vive...

Buen Martes.
Helen.



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miércoles, 31 de julio de 2013

MIERCOLES MUDO

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martes, 30 de julio de 2013

EL SANTUARIO DEL AGUA DEL TÍO BOLO

Con el tiempo y la experiencia hemos aprendido a viajar ligeras de equipaje,cosa que hace mas fácil la aventura..Como siempre muy temprano y antes de que el sol empiece a ser implacable nos pusimos en ruta...Hoy nos vamos a Lita.. 


Lita es una pequeña población que  encuentra ubicada en la Cordillera Occidental a 100 Km. de la ciudad de la Ibarra, a 280 Km. de Quito y 92 Km. de San Lorenzo (Provincia de Esmeraldas). Es el sitio geográfico de confluencia de tres provincias Imbabura, Carchi y Esmeraldas.
Allí nos espera mi amigo Bolívar Guerrero, "Tío Bolo" para los amigos,que tiene en propiedad  una hacienda de 337 hectáreas donde además de frutales y ganado  linda con las tierras de los Awas,nacionalidad indígena de estas tierras que siguen siendo de los pocos no contactados que habitan aquí.
 Está en la zona de amortiguamiento de la Reserva Ecológica Cotacachi – Cayapas por lo que manifiesta una gran expresión de biodiversidad representada por una amplia gama de orquídeas, árboles maderables, diversidad de aves, animales y una gran cantidad de especies de mariposas...
Pero lo mas peculiar de la hacienda empieza justo a la llegada..
Dejamos los jeep al final de un sendero que termina en un barranco profundo, que ruge por el sonido del río que lo cruza..Al fondo la hacienda.




La única forma de ingresar es atraves de una tarabita que cruza este barranco de mas de 600 metros de largo  a mas de 200 metros de altura...No hay camino alguno,con lo cual tanto las personas y los enseres teníamos que lanzarnos al vacío para llegar a destino,Bolo nos estaba esperando y nos dio los consejos principales de seguridad...Ahora a volar!!













Una vez hemos cruzado ( Y no hay que tener miedo,que es super seguro) nos dirigimos a la casa principal de la hacienda,construida en madera y en altura para evitar que los animales se instalen junto al personal...Bolo no da las ultimas instrucciones y salimos de ruta.





Botas de agua y machete son imprescindibles para andar por estas tierras,tras una caminata de mas de una hora....


llegamos al río que nos espera crecido y revuelto..







Guantas,guatusas,armadillos son animales comunes en esta zona,vimos huellas y decidimos seguir mas adelante hasta una zona donde el agua sale clara y remansada en piscinas naturales para el baño..Aquí podía ser peligroso,no tanto por los animales sino por la fuerza del río y porque es un lugar donde suelen habitar las boas.






Sin duda mereció la pena caminar media hora mas para llegar a estas piscinas naturales donde nos quitamos el calor y el polvo del camino..











Refrescante baño y spa natural..Ahora hay que volver y todo lo que bajamos para llegar hasta aquí,ahora hay que subirlo,así que ánimo que por delante queda mas de una hora de camino...
 Cuando llegamos a la hacienda estábamos muertas de cansancio y de hambre,así que Luzmila (la cocinera que tiene Bolo )  empezó a avivar el fuego..



 Todo se hace a leña,desde el arroz hasta el café y la verdad es que lo tiene bastante organizado...
Nos sentamos a conversar con Luzmila (que no le gusta salir en las fotos) mientras nos refrescabamos con aguado de limón y esperábamos un delicioso platillo de gallina de campo con yuca,arroz y encurtido.


  
Estomago lleno es momento de limpiar las botas para que se sequen y estén listas para el día siguiente.. En estos sitios siempre hay cosas que hacer,l@s hiperactivos se lo pasarían bomba..


Y también para curar algún que otro rasguño que nos hemos hecho en el camino...


 Momento para descansar, conversar y planificar la ruta de la mañana siguiente...



 Nos fuimos pronto a dormir,no sin antes revisar bien botas y ropas colgadas para evitar la picadura de estos amigos que tanto abundan por aquí.


En la hacienda,no hay luz eléctrica y el alumbrado se hace con una pequeña planta de gasóleo,que da lo justo para cuatro bombillas y dos enchufes,no hay señal de móvil,ni radio,ni televisión (aunque la antena en el tejado de la casa queda muy mona),con lo cual Bolo esperó unos 10 minutos desde que nos acostamos para apagar y ....La oscuridad se hizo presente en toda la extensión de la palabra,no se veía ni la punta de los dedos y los sonidos de la selva empezaban a hacerse dueños de la noche... Pero era tal el cansancio, que dormí de una hasta las 5 y 30 de la mañana que me levante a hacer fotos al magnifico amanecer amazónico....











Tras el desayuno,nos fuimos a recolectar naranjas y palmito...El famoso palmito que se come en ensalada y que aquí crece de forma salvaje..


Bolo trajo dos palmitos para hacer ceviche y nos enseñó como se pela para sacar la carne blanca ..

  




Y lo que son las cosas... De repente la cámara se apago y me quede sin batería..Muerta. Comimos y emprendimos el viaje de vuelta..Otra vez cruzamos en tarabita para llegar a los jeep,pero en esta ocasión de espaldas y grabando en mi retina el espectacular paisaje.
La aventura,el dinamismo y la simpatía de Bolo,hace que no tardemos en volver a visitarle,pues no pudimos ver ni la cuarta parte del paraíso en el que vive...

Buen Martes.
Helen.



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