martes, 2 de abril de 2013

GUALCHAN Y DON JOSÉ

Dicen que la cantidad de personas que se pueden llegar a conocer a lo largo de la vida (solo conocidos) oscila entre 2.500 y 3.000 personas.

Tuve el honor de contabilizar entre ella a D. José. Maestro rural y director de la pequeña escuela, aficionado a las aves y amante de las plantas.

Don José vive y trabaja en Gualchan,una pequeño pueblo de la provincia del Carchi. Se encuentra a 2.400 metros sobre el nivel del mar y tiene un clima sub tropical húmedo,lo que favorece a la exuberancia de su vegetación.



Don José lleva residiendo en este pueblo mas de 20 años y como director de la escuela lleva 15.
Nos preparo una visita muy interesante tanto por la zona urbana como por los alrededores y nos contó su mayor preocupación,la escuela.




Iglesia de Gualchan.
Casco urbano de Gualchan.





La escuela imparte clases a niñ@s de 5 a 12 años,la gran mayoría de ellos viven el pueblo,pero hay otros que se encuentran en poblaciones mucho mas alejadas y tienen que caminar una hora u hora y media por mitad del campo  para llegar al plantel educativo.
Mayoritariamente pertenecen a familias de bajos recursos que se dedican a la ganadería o la agricultura,aunque también existe en la zona una picifactoria de truchas.
En la escuelas publicas ó escuelas fiscales como le dicen aquí,los niñ@s reciben el desayuno y el almuerzo de forma gratuita,quizá lo mas nutritivo que tomen en todo el día.

Fachada lateral de la escuela.

 
Observar los platos y los jarros al costado de la mesa del maestro.





A parte de su actividad académica, Don José tiene un terreno de 200 hectáreas y un sueño....Crear un alojamiento ecoturistico,donde además de pasar unos días de vacaciones,el viajero pueda interactuar con el entorno.





Llegamos al lugar y nos ofreció coger naranjas,para refrescarnos y hacer una pequeña parada antes de seguir la caminata.


Nos mostró sus futuras instalaciones y su galpón de cuyes (conejillo de indias,que aquí se come). En otra ocasión le dedicare un post a este animal con connotaciones mágicas para el ámbito rural y las nacionalidades indígenas.




Tras la recogida de naranjas,nos adentramos en su frondoso y virgen "jardín" donde pudimos observar toda la magnificencia que este clima le da a las plantas.


Vimos algunos frutos curiosos,como este en forma de ubres de vaca,que según nos explico,se utiliza para hacer jabón natural.

   Y otras plantas de colores únicos.



Se acerca la hora de comer,pero antes una foto con nuestro anfitrión bajo un árbol de papaya.

Don José,primero por la derecha.
 No hubo forma humana de rechazar su invitación a comer,nos ofreció su casa y como almuerzo tomamos un caldo de gallina de campo con yuca recién cosechada.


En la sobremesa y antes de salir hacia las cascadas y la picifactoria,conversamos sobre las aves de la zona y su frondoso jardín.



Con todo este entorno no pudimos como menos que dejar constancia de nuestro paso.


Así que ya con las pilas cargadas y la barriga llena,nos dirigimos montaña arriba a la cascada "enana" y las truchas.


Tardamos mas de media hora montaña arriba por caminos de tierra hasta llegar a las piscinas de la picifactoria pero mereció la pena,tanto por las vistas,como por la agradable acogida.

Vamos a pescar las truchas!!


El que sabe es el que se mete al agua los demás,lógicamente mirando.





Los mas pequeños disfrutaron de lo lindo con las truchas.



Y como no,el precio inmejorable. Una docena de truchas frescas 2$.

Cae la tarde y decidimos emprender el viaje de regreso antes de que caiga la niebla,tan común en estos sitios.
Cansados pero  llenos de agradecimiento a Don José y a toda su familia,vamos dejando Gualchan.


Pero no nos vamos con las manos vacías. Don José se encargo de llenarnos de piñas,plátanos,yucas,naranjas y un "hijo" de jazmín que me regalo para mi terraza y que me aconsejo que plantase en la próxima luna llena.
No se a cuantas personas mas conoceré a lo largo de mi vida,pero Don José sin duda ha dejado huella,por su humildad y su valentía. Muchas gracias y hasta pronto.



4 comentarios:

  1. Vamos que por lo que veo en todas hay comida y buena compañía...que suerteeeee!!! Me pido el cachorro que está tan feliz en su siestitaaa

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  2. Siempre hay ganas de viajar y de conocer..Gracias Pepi. ;-)

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  3. Maravilloso, maravilloso!
    Me he quedado nueva tras ver tu post, más o menos como cuando veo "La misión". La música la tengo en la cabeza y me sale sola con tus maravillosas fotografías.
    Besos

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  4. Muchas gracias Piola,la verdad es que los paisajes son magnificos con lo cual poco tengo yo que hacerme lo ponen facil ;-) Besos andinos.

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martes, 2 de abril de 2013

GUALCHAN Y DON JOSÉ

Dicen que la cantidad de personas que se pueden llegar a conocer a lo largo de la vida (solo conocidos) oscila entre 2.500 y 3.000 personas.

Tuve el honor de contabilizar entre ella a D. José. Maestro rural y director de la pequeña escuela, aficionado a las aves y amante de las plantas.

Don José vive y trabaja en Gualchan,una pequeño pueblo de la provincia del Carchi. Se encuentra a 2.400 metros sobre el nivel del mar y tiene un clima sub tropical húmedo,lo que favorece a la exuberancia de su vegetación.



Don José lleva residiendo en este pueblo mas de 20 años y como director de la escuela lleva 15.
Nos preparo una visita muy interesante tanto por la zona urbana como por los alrededores y nos contó su mayor preocupación,la escuela.




Iglesia de Gualchan.
Casco urbano de Gualchan.





La escuela imparte clases a niñ@s de 5 a 12 años,la gran mayoría de ellos viven el pueblo,pero hay otros que se encuentran en poblaciones mucho mas alejadas y tienen que caminar una hora u hora y media por mitad del campo  para llegar al plantel educativo.
Mayoritariamente pertenecen a familias de bajos recursos que se dedican a la ganadería o la agricultura,aunque también existe en la zona una picifactoria de truchas.
En la escuelas publicas ó escuelas fiscales como le dicen aquí,los niñ@s reciben el desayuno y el almuerzo de forma gratuita,quizá lo mas nutritivo que tomen en todo el día.

Fachada lateral de la escuela.

 
Observar los platos y los jarros al costado de la mesa del maestro.





A parte de su actividad académica, Don José tiene un terreno de 200 hectáreas y un sueño....Crear un alojamiento ecoturistico,donde además de pasar unos días de vacaciones,el viajero pueda interactuar con el entorno.





Llegamos al lugar y nos ofreció coger naranjas,para refrescarnos y hacer una pequeña parada antes de seguir la caminata.


Nos mostró sus futuras instalaciones y su galpón de cuyes (conejillo de indias,que aquí se come). En otra ocasión le dedicare un post a este animal con connotaciones mágicas para el ámbito rural y las nacionalidades indígenas.




Tras la recogida de naranjas,nos adentramos en su frondoso y virgen "jardín" donde pudimos observar toda la magnificencia que este clima le da a las plantas.


Vimos algunos frutos curiosos,como este en forma de ubres de vaca,que según nos explico,se utiliza para hacer jabón natural.

   Y otras plantas de colores únicos.



Se acerca la hora de comer,pero antes una foto con nuestro anfitrión bajo un árbol de papaya.

Don José,primero por la derecha.
 No hubo forma humana de rechazar su invitación a comer,nos ofreció su casa y como almuerzo tomamos un caldo de gallina de campo con yuca recién cosechada.


En la sobremesa y antes de salir hacia las cascadas y la picifactoria,conversamos sobre las aves de la zona y su frondoso jardín.



Con todo este entorno no pudimos como menos que dejar constancia de nuestro paso.


Así que ya con las pilas cargadas y la barriga llena,nos dirigimos montaña arriba a la cascada "enana" y las truchas.


Tardamos mas de media hora montaña arriba por caminos de tierra hasta llegar a las piscinas de la picifactoria pero mereció la pena,tanto por las vistas,como por la agradable acogida.

Vamos a pescar las truchas!!


El que sabe es el que se mete al agua los demás,lógicamente mirando.





Los mas pequeños disfrutaron de lo lindo con las truchas.



Y como no,el precio inmejorable. Una docena de truchas frescas 2$.

Cae la tarde y decidimos emprender el viaje de regreso antes de que caiga la niebla,tan común en estos sitios.
Cansados pero  llenos de agradecimiento a Don José y a toda su familia,vamos dejando Gualchan.


Pero no nos vamos con las manos vacías. Don José se encargo de llenarnos de piñas,plátanos,yucas,naranjas y un "hijo" de jazmín que me regalo para mi terraza y que me aconsejo que plantase en la próxima luna llena.
No se a cuantas personas mas conoceré a lo largo de mi vida,pero Don José sin duda ha dejado huella,por su humildad y su valentía. Muchas gracias y hasta pronto.



4 comentarios:

  1. Vamos que por lo que veo en todas hay comida y buena compañía...que suerteeeee!!! Me pido el cachorro que está tan feliz en su siestitaaa

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  2. Siempre hay ganas de viajar y de conocer..Gracias Pepi. ;-)

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  3. Maravilloso, maravilloso!
    Me he quedado nueva tras ver tu post, más o menos como cuando veo "La misión". La música la tengo en la cabeza y me sale sola con tus maravillosas fotografías.
    Besos

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  4. Muchas gracias Piola,la verdad es que los paisajes son magnificos con lo cual poco tengo yo que hacerme lo ponen facil ;-) Besos andinos.

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