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viernes, 26 de abril de 2013

CANTUÑA. EL INDIGENA QUE ENGAÑO AL DIABLO

Entre las muchas leyendas del Ecuador y concretamente las que rodean a la ciudad de Quito,esta la del indio Cantuña.  La versión popular cuenta que Cantuña tenía una labor que había sido asignada por los franciscanos que era construir la Iglesia de San Francisco en Quito. Este aceptó y puso como plazo seis meses, a cambio el recibía una gran cantidad de dinero. Aunque parecía una hazaña imposible de lograr en seis meses  Cantuña puso todo su esfuerzo en terminarla, reunió un equipo de indígenas y se propuso acabarla en el plazo estipulado. Sin embargo la deificación no avanzaba como él  esperaba. Cantuña decide vender su alma al diablo a cambio de que la construción se termine  lo más rápido posible. Cantuña ya se halló perdido debido a que vió que los diablillos avanzaban de una manera insuperable, fué aquí cuando al indio Cantuña se le ocurrió una idea y escondiéndose  en la edificación sin ser visto, cogió la ultima piedra y escribió: "Quién ponga esta última piedra en su lugar reconocerá que Dios es más grande que él". El diablo al ver esto huyó y Cantuña se salvó.


 La verdadera historia dice que  Cantuña era solamente un guagua de noble linaje cuando Rumiñahui quemó la ciudad. Olvidado por sus mayores en la histeria colectiva ante el inminente arribo de las huestes españolas, Cantuña quedó atrapado en las llamas que consumían al Quito incaico. La suerte quiso que  pese a estar horriblemente quemado y grotescamente deformado, el muchacho viviese.



 De él se apiadó uno de los conquistadores llamado Hernán Suárez, que lo hizo parte de su servicio, lo cristianizó y según dicen, lo trató casi como a su  propio hijo. Pasaron los años y don Hernán, buen conquistador pero mal administrador, cayó en la desgracia. Aquejado por las deudas, no atinaba cómo resolver sus problemas cada vez más acuciantes. Estando a punto de tener que vender casa y solar, Cantuña se le acercó ofreciéndole solucionar sus problemas, poniéndole una sola condición, que haga ciertas modificaciones en el subsuelo de la casa.La suerte del hombre cambió de la noche a la mañana, sus finanzas se pusieron a tal punto que llegaron a estar más allá que en sus mejores días. Pero no hay riqueza que pueda evitar lo inevitable, con los años a cuestas, al ya viejo guerrero le sobrevino la muerte. Cantuña fue declarado su único heredero y como tal siguió gozando de gran fortuna.



Eran enormes las contribuciones que el indígena realizaba a los franciscanos para la construcción de su convento e iglesia. Los religiosos y autoridades, al no comprender el origen de tan grandes y piadosas ofrendas, resolvieron interrogarlo. Tantas veces acudieron a Cantuña con sus inoportunas preguntas que éste resolvió zafarse de ellos de una vez por todas. El indígena confesó ante los estupefactos curas que había hecho un pacto con el demonio y que éste, a cambio de su alma, le procuraba todo el dinero que le pidiese.


 Algunos religiosos compasivos intentaron el exorcismo contra el demonio y la persuasión con Cantuña para que devuelva lo recibido y rompa el trato. Ante las continuas negativas, los extranjeros empezaron a verlo con una mezcla de miedo y misericordia. La historia de esta hermosa ciudad colonial, llena de leyendas tejidas por más de 400 años, está todavía viva en la memoria de sus habitantes. Para encontrar su origen es necesario volver el tiempo hasta el 6 de diciembre de 1534, cuando los conquistadores españoles fundaron la ciudad con 204 colonos.
Antes el sitio actual de Quito fué habitado por los Quitus, una tribu de la civilización Quechua en una franja de terreno que se extendía desde lo que es ahora el Cerro del Panecillo en el sur, a la Plaza de San Blas en el centro. Llamado el Reino de Quito en el período Prehispánico, los edificios en esta antigua ciudad fueron hechos de ladrillo tallado en piedra y secados por sol. Más tarde, arquitectos españoles incorporaron los mismos materiales en sus grandiosas construcciones.


Hoy en día la iglesia de San Francisco de Quito es una de las mas visitadas,tanto por los tesoros que conserva en su interior,como por la leyenda que la envuelve,siendo uno de los sitios de paso obligado en el Quito colonial.
Buen fin de semana.
Helen.   --> -->

2 comentarios:

  1. Interesante historia, Helen.
    Lo cierto es que todo lo que envuelve a la América precolombina y a la conquista americana está siempre rodeado de misterio y expectación.
    Besos

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    Respuestas
    1. La verdad es que me encanta,en cada rincon te encuentras una leyenda nueva..Besos andinos.

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